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Mostrando entradas de enero, 2018

When the lights come on.

¡James! ¡Para! -La chica de pelo negro rió al notar las cosquillas que le estaba haciendo ese imbécil, James Cassells. Yo, estaba sentado en un sofá demasiado usado en un bar que olía a viejo, al lado de esos dos "tortolitos" que no paraban de decirse cosas bonitas y de darse besos. Era realmente asqueroso, sobretodo cuando tú estás enamorado de ese imbécil que le está metiendo la lengua en la boca a esa chica con preciosos labios y grandes tetas, algo que yo no tenía, así que por lo tanto yo no le gustaba, y nunca le iba a gustar. -¡La encontré! -Ben apareció con su chaqueta y con una sonrisa de oreja a oreja. Había perdido esta la noche anterior en este bar de mierda. -Joder, pues vámonos ya. -Me levanté corriendo de ese sofá dejándo a esos dos comiéndose la boca. ¿En qué momento me ofrecí a ir a buscar la chaqueta con él? O una mejor pregunta, ¿cóm...

Estrellas.

Estaré bien, y tú estarás bien, las dos abrazandonos como si fuese lo último que vayamos a hacer. Se desprende calor, el calor de un "te amo", y es el nuestro. Huele a un "Ojalá estar contigo", y la culpa es nuestra. Somos nosotras, y ese bonito aroma que solemos desprender. "Qué envidia, ¿no?" Dijeron las estrellas, esas que a mí me solían parecer lo más puro y bonito del mundo. Pero alguien les quitó el puesto. Aunque se han dado cuenta de que ni un millón de ellas mismas pueden brillar más que tu sonrisa.