When the lights come on.
¡James! ¡Para! -La chica de pelo negro rió al notar las cosquillas que le estaba haciendo ese imbécil, James Cassells.
Yo, estaba sentado en un sofá demasiado usado en un bar que olía a viejo, al lado de esos dos "tortolitos" que no paraban de decirse cosas bonitas y de darse besos. Era realmente asqueroso, sobretodo cuando tú estás enamorado de ese imbécil que le está metiendo la lengua en la boca a esa chica con preciosos labios y grandes tetas, algo que yo no tenía, así que por lo tanto yo no le gustaba, y nunca le iba a gustar.
-¡La encontré! -Ben apareció con su chaqueta y con una sonrisa de oreja a oreja. Había perdido esta la noche anterior en este bar de mierda.
-Joder, pues vámonos ya. -Me levanté corriendo de ese sofá dejándo a esos dos comiéndose la boca. ¿En qué momento me ofrecí a ir a buscar la chaqueta con él? O una mejor pregunta, ¿cómo podía tener tanta mala suerte de que esos imbéciles justo estuviesen aquí? Mi vida era una mierda.
Ben y yo nos dirigimos hacia la puerta para irnos por fin hacia nuestro apartamento. Ben se despidió moviendo su mano de un lado a otro de ellos, y yo bueno, ni siquiera me molesté en hacerlo, no por mala educación, si no porque no se iban a dar cuenta ya que seguían comiéndose la boca el uno al otro.
En el camino, yo estuve con la mirada gacha sin ni siquiera decir una palabra. Estaba mal, aunque no lo quisiese admitir. Ver a la persona que te gusta desde hace tres años con su novia era... Doloroso.
-¿Estás bien? -Ben se puso en medio de mi paso para pararme, lo que hizo que yo me parase y le mirase extrañado.
-Sí, ¿por qué? -Obviamente mentía, y él lo sabía.
-Has visto a James. -Me miró apenado, sabiendo que a mí esto me dolía, y demasiado.
-Le suelo ver todos los días cuando practicamos con la banda. -Intenté reír para hacerle creer que yo estaba bien y que todo me iba bien, pero sólo me salió una especie de quejido y no pude evitar al final poner una expresión de tristeza.
Rechistó suspirando y me miró con pena. -Ven aquí Sammy. -Abrió sus brazos para yo que le abrazase.
En cualquier otro momento yo no lo habría hecho por el simple hecho de que me estaba tratando como si fuese su hijo, y eso siempre me molestaba bastante, sobretodo cuando alguien me llamaba Sammy. Como lo odiaba. Pero claro, yo realmente necesitaba ese abrazo, así que me acerqué a Ben y le correspondí el abrazo.
Me agarré con fuerza a él y agradecí mucho que Ben me lo hubiese ofrecido porque sentí como si él me protegiese de todo, y era así, sabía que si Ben estaba a mi lado, yo iba a estar bien.
Llegamos a nuestro apartamento y yo sólo tiré mi chaqueta al suelo del salón y me tumbé en unos de los sofás boca arriba, poniéndome a pensar. ¿Por qué tendría que enamorarme de uno de mis mejores amigo? O mejor pregunta, ¿por qué él era hetero?
Ni siquiera Danny era hetero, y Ben tampoco, esos dos eran el uno para el otro. Eso me hacía sentir más desgraciado, porque en cualquier momento Ben me deja solo en este apartamento para irse a vivir con Danny, y yo, Sam Bettley, seré el solitario de la banda.
De un momento a otro sentí como Ben cogía mis piernas para él sentarse en el sofá y volverlas a apoyar pero en su regazo. Cogió el mando de la televisión y la encendió.
-¿Por qué no se lo dices? -No me miró, y lo dijo murmurando, como si en realidad, no quisiese decirlo por lo pésima idea que era. Que lo era.
Tan sólo reí y cerré mis ojos con fuerza, como intentando pensar en qué pasaría si lo hiciese. -Estás loco Ben, no lo voy a hacer, él es hetero y tiene novia.
Sentí una mano fría tocando mi muslo haciendo que me diese un escalofrío. -¿Cómo estás tan seguro de eso? -Me miró después de cambiar de canal poniendo uno de cocina, él tenía la obsesión de ver esos tipos de canales. Para nada, porque quien cocinaba era yo.
-Porque... -suspiré- Joder, se le nota en la cara Ben. Y si no fuese hetero, ¿por qué querría estar conmigo? -Empecé a subir de tono de lo indignado que me encontraba, ¿por qué yo tenía que enamorarme de él?
Ben solo suspiró y cogió su móvil. Le miré extrañado de lo que iba a hacer, no pude verlo, lo único que pude observar era que estaba muy atento al mensaje que estaba mandando, ya que lo escribía con rapidez.
-Acabo de mandar un mensaje a todos y hoy salimos, ¿vale? Y tú se lo vas a decir a James, estás obligado.
Y de repente, empecé a temblar de solo imaginarmelo. Tenía claro que me iba a rechazar y eso me haría más daño, seguro. Sobretodo porque a lo mejor, después de decírselo, él estuviese incómodo conmigo, y joder, no quería eso, pasábamos la mayoría del tiempo juntos y eso me destrozaría.
-No, Ben, imagina que después le incomodo o algo... Definitivamente no. -Desvié mi mirada de él y me levanté del sofá.
Empecé a andar para ir a mi habitación hasta que Ben me agarró con fuerza de la muñeca derecha haciendo que yo soltase un quejido y le mirase.
-Vas a hacerlo, y no, no le vas a incomodar. Hazme caso por una vez en tu vida, Bettley.
Tan sólo suspiré y asentí, me solté de su agarre y volví a dirigirme a mi habitación para pensar. Me tumbé en la cama y cerré mis ojos durante unos segundos para volver a pensar, como estaba haciendo en el sofá, pero sin Ben y sus jodidos programas de cocina.
¿Esto iba a salir bien? Seguramente no, tenía claro que James me iba a mandar la mierda y yo iba a matar al gilipollas de Ben.
Pasaron las horas y yo empecé a prepararme para esa salida que íbamos a hacer todos, y cada vez más mi estómago me dolía, queriendome decir que saliese por patas de ahí y que, por favor, no se lo dijese. Pero el terco de Ben me iba a obligar, y sabía que, se lo decía yo o Ben lo iba a hacer, y era peor que se enterase por otra persona, así que no tenía elección. Suspiré al acabar de vestirme y me miré en el espejo. Sam Bettley, eres imbécil, como alguien como tú va a estar con una persona como James, James Cassells. Joder, era imbécil.
Después de darme asco a mí mismo lo suficiente me dirigí al salón para buscar a Ben, y estaba ahí. Claramente él estaba precioso, porque Ben era realmente guapo. Danny tenía mucha suerte de tenerle porque era una persona atenta y muy bueno con los que amaba, aunque él no se daba cuenta de que era muy afortunado de ello, pero Danny era imbécil por mucho que yo le quisiese.
-Estás guapísimo, Ben. -Le sonríe al verle y él solo me respondió sonrojándose y dirigiendo la vista hacia el suelo. Reí al verle así. -¿Dónde se supone que hemos quedado?
-En casa de Cameron, vamos a estar los cinco, aunque seguramente vaya más gente y tal.. -Él me agarró de la mano y me llevo hasta fuera de la casa, cerrando la puerta cuando nosotros salimos de ella.
-Ben, seguro que va la novia de James y no quiero estar con ella. -Suspiré y maldecí a esa chica, aunque ella no había hecho nada. Nada aparte de salir con el imbécil de James Cassells.
-No va a venir, lo tengo seguro, Sam.
Nosotros seguimos hasta la casa de Cameron, la cual no estaba muy lejos de la nuestra. Decidimos ir andando por nuestro bien a la vuelta, seguramente beberíamos y no estaríamos en condiciones de conducir. Sobretodo yo, porque después de decirle eso a James me iba a tomar hasta el agua de los jarrones.
Al llegar a casa de Cameron llamamos a la puerta. Ya tan sólo desde fuera se oía ruido, debería haber bastante gente.
Alguien abrió la puerta, y en ese instante mi corazón se paró. James nos abrió, y estaba precioso. Se puso unos pantalones rotos los cuales le sentaban genial y le quedaban de maravilla, junto a una camiseta rosa chicle de Star Wars bastante grande. ¿Ese hombre era un ángel?
-Hola Ben. -Le sonrió e hizo un gesto de que pasásemos. Cerró la puerta y saludó a Ben con un abrazo. -Hola Sammy. -Me miró y me volvió a sonreír, pero no me abrazó, tan sólo se fue. James siempre me abrazaba, ¿por qué ahora no?
Dejé el tema intentando no pensar en ello y pude comprobar que en el salón había bastante ruido, y lo igualaba la gente. En la multitud de gente encontré a Cam bailando con un chico, tampoco pude verle bien como era ya que la gente se ponía en medio. De un momento a otro oí un grito de Ben, me asusté hasta que me di cuenta de que alguien se estaba acercando a nosotros, y ese alguien era Danny. Ben se abalanzó a los brazos de este abrazándole con fuerza. Le besó durante unos segundos y se sonrieron, ellos me daban envidia, mucha. Danny dejó de mirar a su novio para dirigirme la mirada.
-Hey Sam, ¿cómo estás? -Lo oí con dificultad por culpa de todo el ruido que había.
-Eh... -Dudé un poco de la respuesta, porque realmente no sabía ni yo como estaba. -Bien, bien.
De repente sentí como alguien me cogía de las caderas y me llevaba al centro del salón. Me di la vuelta y pude ver a Cameron sonriendome y empezando a bailar al ritmo de la canción. Empecé a bailar con él, y en un momento a otro pegué mi culo en su entrepierna para empezar a "perrearle". Sí, yo hacía este tipo de cosas hasta sin alcohol encima. Estuve así durante unos cuantos minutos hasta que una mano me tiró hacia él agarrándome del brazo. Vi que era James al mirarle de espaldas, sobretodo lo supe por su pelo blanco. Me estaba llevando a una habitación, y no sabía por qué, yo solo estaba empezando a temblar. ¿Se habría enterado de que me gustaba? Dios. Todo lo que quieran menos eso.
Abrió una de las habitaciones y me empujó contra una de las paredes, poniendo sus dos manos apoyadas rodeandome.
-¿Qué haces Sam? -Me miraba como disgustado, como si estuviese enfadado. -¿Por qué le pegas el culo en la polla a Cameron?
Me quedé de piedra, ¿por qué me preguntaba esto? Y sobretodo, ¿por qué se enfadaba por ello? -James, ¿a qué viene esto? Lo he hecho porque si... Solo quería divertirme.
-¿Porque si le restriegas la polla en el culo a tu amigo? ¿En serio? -Rió con ironía y desvió su mirada de mí. -Te gusta Cameron.
-¿Y a ti qué coño te importaría si me gustase? -Le grité porque ya me estaba empezando a enfadar la situación. ¿Acaso él estaba enamorado de Cameron? -¿Y tu, James? ¿Por qué estás celoso de que le restregase el culo en su polla? ¿Estás celoso? ¿Te gusta Cameron? -Intenté apartarme de él, pero seguía con sus manos apoyadas en la pared a cada lado.
-Oh joder Sam. -Se mordió el labio inferior y se apartó. Definitivamente sí, estaba enamorado de Cameron, y yo sólo quería llorar. -Me gustas tú, pedazo de gilipollas. -Y al oír eso no pude evitar entrar en estado de shock. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Morirme en frente suya? ¿Gritar?
Pero dejé de pensar cuando se acercó a mí y me empezó a besar, haciendolo con ganas. Sentí su mano acariciar todo mi abdomen por encima de mi camiseta hasta que bajó a mi entrepierna. Gemí levemente y quité su mano de ahí con rapidez para quitarle la camiseta. Vale, yo había visto muchas veces ese cuerpo ya que él siempre iba sin camiseta para los conciertos, pero de esta manera era diferente. James Cassells está en frente mía a punto de desnudarse y follarme hasta que me reviente, ¿podía ser más afortunado?
James me miró durante unos segundos como si me estuviese penetrando con la mirada, porque realmente estaba por gemir por la manera en como lo hacía. Me agarró de las caderas para volver a besarme y fue moviendo sus manos hasta el pantalón para desabrocharmelo y quitarlo junto al bóxer, haciendo que me quedase desnudo de cintura para abajo. Así que yo puse mis manos en su pantalón también e hizo lo mismo, pero él quedó totalmente desnudo. No pude evitar mirar hacia ahí abajo y tan sólo me mordí el labio inferior al ver lo que me esperaba. Él me quitó la camiseta y al hacerlo se apegó más a mi, haciendo que nos rozáramos y yo no pudiese evitar gemir.
Se acercó a mi oído y mientras daba caricias por toda mi cadera. -¿Vas a restregarle más el culo a Cameron? -Me susurró sonriendo lamiendo un poco mi oreja.
-Después de que tu lo hagas, le pediré que me folle fuerte, y lo hará mejor que tú... -Sonreí de la manera mas amplia posible, tan solo para que él lo hicese lo mejor posible y fuerte. Sam, eras una zorra.
-Te voy a reventar. -Solo volví a sonreír. Me agarró de las caderas y yo rodee su cadera con mis piernas mientras me llevaba hacia la cama. Me tumbó él quedando encima mía y me volvió a mirar. -No sé cómo te he podido decir que me gustas. Supongo que será por todo el alcohol que tengo encima.
Yo ni siquiera noté su alcohol, ni olía ni aparentaba estar borracho, pero al haberme dicho eso me daba inseguridad. Le miré fijamente yo también y fruncí el ceño. -¿Esto lo haces porque estás borracho o porque te verdad te gusto? James, no me hagas más daño. Yo llevo enamorado de ti tres años, y no quiero hacerme ilusiones, dime si esto es solo un lío o qué...
-Te amo Sam.
Me volvió a besar y no pude evitar sonreír un poco mientras le besaba. Noté como su mano se aventuraba por todo mi cuerpo hasta llegar a mi entrada, y con dos dedos me penetró, haciendo que gimiese bastante alto. Los movía lentamente y yo creía que iba a morirme, no por nada malo, si ni porque si con sus dedos estaba disfrutando tanto iba a darme demasiado placer cuando él estuviese dentro mía.
-James... Entra en mí... -Hablé entrecortadamente por lo jadeos que soltaba.
El asintió sacando sus dedos y el entró con fuerza en mí. Gemí, gemí tan alto que seguramente me hubiesen oído los de la fiesta, el vecino, los de toda la ciudad y los de Japón. Puse mis manos en su espalda y clave sus uñas en ella. Empezó a embestirme con lentitud mientras me miraba fijamente, y joder, otra vez parecía que me estaba penetrando con la mirada. Yo sólo me dedicaba a gemir como un loco, sobretodo cuando empezaba a subir la fuerza y la rapidez de sus embestidas, las cuales algunas me hacían ver las estrellas, y no del dolor, si no del placer. También lamía y mordía todo mi cuello dejándome marca, y acariciaba con lentitud todo mi cuerpo, desde mi abdomen hasta mi pecho.
-Sam. Eres muy estrecho y... Joder. Amo follarte... -Habló entre jadeos y eso me sacó otra estúpida sonrisa de mi rostro.
Él apoyó sus manos en mi pecho y cerró sus ojos para concentrarse más en como me embestía. Empezó a hacerlo bruscamente y yo estaba empezando a sentir de que de un momento a otro iba a explotar. Ya ni siquiera gemía, gritaba del placer y estaba arañando toda la pobre espalda de James. Aunque era difícil arañar a esa espalda al estar tan marcada y tan dura. Que él fuese al gimnasio y estuviese así de fuerte me podía, porque que esos brazos te empotraban contra la pared y sentías como necesitabas más de él.
-James. Voy a correrme.
Agarró mi miembro para que cuando me corriese no lo hiciese en cualquier sitio y no tardé más que unas cuantas embestidas para correrme en su mano soltando otro gemido demasiado fuerte. Él hizo casi a la vez lo mismo corriéndose en mi interior.
Cayó con cuidado sobre mí, me dio unos cuantos besos en mis labios mientras yo sonreía y respiraba agitadamente por lo que acaba de pasar.
-¿Desde hace cuánto te gusto James? -Le miré fijamente y él me agarró de la cadera para darme la vuelta y ponerme encima suya. Me acurruqué en él y me abrazó mis caderas.
-No lo sé. Supongo que desde hace cuatro o más años. No los cuento. -Sonrió y me dejó un pequeño en mis labios. Me sorprendí al obtener esa respuesta, podría habérselo dicho a penas empecé a sentir cosas por él y no lo hice. Te odio Samuel. -Deberíamos bajar, se van a preocupar.
Asentí y me levanté. Estaba todo sudado pero eso me preocupaba poco, abajo olerían peor por alcohol. Empecé a vestirme y James hizo lo mismo, aunque yo no le quité un ojo de encima, me encantaba mirarle, era como un tipo de droga. Cuando los dos acabamos de ponernos la ropa una duda vino a mi cabeza.
-¿Y tu novia? -Él solo me miró y se empezó a reír. ¿Qué tenía tanta gracia?
-No es mi novia. Era un lío para ponerte celoso. -Me dijo todavía riendo y acabándose de colocar el pelo mientras se miraba a uno de los espejos.
-¿Qué? ¿Y por qué iba a ponerme yo celoso? -Alcé una ceja. -Quiero decir, tú no lo sabías.
-Me lo dijo Ben hace una semana. Él te veía mal y vio muy necesario hacerlo.
-Ben hijo de puta. -Suspiré y me puse totalmente rojo.
James se acercó y me abrazó dándome un beso en la mejilla, y todo mientras se seguía riendo. Le devolví el abrazo y escondí mi cabeza en su pecho mientras sonreía.
Y por primera vez tenía que decir esto. Gracias Ben.
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